En mi trabajo de escritura, me gusta decir que meto la cabeza en un seto. El seto es un límite del espacio que se acerca al hábitat, a la vida cotidiana. Es un espacio natural domesticado porque el seto está plantado y recortado, pero también es una planta silvestre. Al meter la cabeza en el seto, creas una especie de incomodidad, cambias la mirada, cuestionas ese límite que es un lugar banal, por el que pasas a menudo, que ves todos los días, pero que no conoces por dentro.
El taller se centrará en estos aspectos del seto: el texto, la imagen, el punto de vista, el borde.
Esta actividad se dictará en francés con traducción consecutiva