Federico Falco, invitado al Filba Nacional 2012 en Bahía Blanca, a partir de una visita al puerto de la ciudad escribió una “bitácora” como una oración a San Silverio.
Por Federico Falco.

Como en La dolce vita, cada noviembre, en el puerto, / los pescadores izan a San Silverio con una pluma / y lo dejan bambolearse un rato sobre el muelle y el agua, / sobrevolar los contenedores opacos, / el polvo de las cerealeras, / el aire con aroma a bizcochuelo dulzón y quemado de la fábrica de aceite.
Hasta que el santo no está recubierto por una capa suave de ese talquito blanco que también se detiene sobre las margaritas y sobre los techos de White, / no hacen que el guincho gire / y descienda sobre la cubierta de un barco –el guardacosta de la Prefectura.
Entonces zarpan. / Llevan a San Silverio de paseo por la ría / lo custodian con una procesión de lanchas amarillas.









