El panel del que participaron Federico Falco, Pablo Katchadjian y María Moreno moderados por Mauro Libertella.
Según Héctor Libertella, existen dos zonas de expansión en la literatura argentina: las bodegas de los barcos como importación de tradiciones y el salón literario como lugar de discusión. El panel “Bar(co) – Discutiendo las teorías de Libertella” fue la segunda actividad en Ferrowhite y en ella participaron Federico Falco, Pablo Katchadjian y María Moreno, con la moderación de Mauro Libertella.
Mauro Libertella: El primer día del festival tuvimos una mesa libertelliana: hubo análisis de la obra, pero fue sobre todo una recuperación de la figura. Hoy el Filba nos convocó con esta consigna abarcativa que es discutir teorías de Libertella con una palabra cortada o interrumpida, que es Barco con la ce y la o entre paréntesis. Por lo tanto es una palabra quebrada en dos: bar y barco. Esto tiene que ver por un lado con la importación de las tradiciones extranjeras, los libros que llegaban de Europa durante el siglo XIX en lo que sería el nacimiento de la literatura argentina, eran libros que llegaban muy lentamente y que se iban metabolizando, capitalizando en nuestras letras a partir de una serie de autores viajeros muy puntuales, quienes fueron incorporando tradiciones extranjeras a partir de esos libros que se traían en los barcos. El giro libertelliano es pensar cómo esos libros venían en los barcos, en las bodegas. La bodega del barco produce esta especie de apertura: el libro viene del barco pero queda impregnado por lo que sería la sintaxis de la bodega. La literatura argentina empieza a crecer con esos libros que vienen, pero también con los bares, con la cultura de bares, con el primer salón literario de Marcos Sastre de 1837, la librería argentina. Estos libros que llegan en las bodegas de los barcos empiezan a ser discutidos en los bares de Buenos Aires y de otras ciudades del país y todos sabemos que esta cultura argentina de la literatura y el bar fue muy profunda durante el siglo XX y tuvo un momento central, un gran apogeo en los años 60. Creo que María va un poco también por ese lado, por el intercambio de textos, las teorías, el chamuyo, la vida del bar en Argentina, que fue realmente muy importante para el crecimiento y para todos los distintos estallidos de la literatura argentina. Esto es para hacer una introducción a lo que propone la mesa y, por lo que estuve hablando con cada autor que participa, cada uno tomó este disparador para su lado, lo cual me parece que es lo más interesante que puede producir una teoría: que cada uno dispare lo suyo, el juego con sus propias obsesiones, con su obra, con sus intereses. Sólo nos queda escucharlos.








