Elvira Hernández

Mi nacimiento es ya asunto remoto. 1951, en el sur de Chile, en la zona de Arauco, parte del País Mapuche. Eso lo considero muy importante: el lugar de mi cuna. También que mi nombre de pila fuera otro: María Teresa Adriasola. La poesía puso un nombre distinto a algo distinto: lo superpuso, lo extrajo quizás y no por mera formalidad. Tengo que decir que es una identidad no aclarada. Me he reivindicado como estudiante permanente, escribir lo exige. Me he templado además en doce terremotos, dos de ellos de máxima intensidad y bajo una dictadura militar de diecisiete años. En términos de publicaciones, la primera edición de La Bandera de Chile se realizó en Buenos Aires en 1991, con Libros de Tierra Firme, con los que superó su publicación semiclandestina. Ya, en 1989, y en esa misma ciudad, se había editado Carta de Viaje en Último Reino. Mis primeros libros han sido reunidos en Actas Urbe publicado en Santiago de Chile por Alquimia en el 2012 y recientemente, 2016, una selección de poemas de todos mis libros titulado Los trabajos y los días editado por Lumen. He sido traducida al francés, inglés, italiano y noruego y mi trabajo poético figura en numerosas antologías nacionales e internacionales.