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Eduardo Agualusa: “Escribo para intentar entender la maldad”

enero 24, 2017

Club de Lectura, Filba Internacional 2016 | Filba | Comments (0)

En el Filba Internacional, el Club de Lectura de la librería Juanele de Zárate entrevistó al escritor angoleño José Eduardo Agualusa. Conversaron sobre su novela Teoría General del Olvido y otros puntos de su obra.  Acá les transcribimos el resultado de ese intercambio entre los lectores y el autor.

Filba 2016 - 02-10 Foto- Rodrigo Ruiz Ciancia-5487

Club de Lectura: El ambiente histórico de Angola en el que se desarrolla la novela es comparable con la construcción de Memoria en la Argentina. Vos hablás mucho de este tema, no sólo en el título del libro Teoría General del Olvido. ¿Creés que tu novela es un aporte a la construcción de la memoria? Y en relación a otros autores de tu generación, ¿es importante esa influencia para el pueblo angoleño?

Eduardo Agualusa: La construcción de la Memoria es importante no sólo en mi obra sino también en la de muchos otros escritores angoleños. Es muy importante para construir identidad. En países muy jóvenes es natural que la gente trabaje esto. Yo asistí al nacimiento de Angola, en el ’75 tenía 15 años. Todas las cuestiones de la Memoria están ligadas a la construcción de la identidad. Tengo otra novela, El vendedor de pasados, que trata sobre un hombre que vende pasados a los nuevos ricos. Tiene una tarjeta que dice “Ofrezca a sus hijos un mejor pasado”. Los ricos ya tienen el futuro asegurado, lo que les falta es el pasado. Es un libro sobre la posibilidad de reconstruir identidades. El tipo vende estos pasados y en determinada altura hay uno que dice “quiero un pasado angoleño” y lo que éste imagina para ese pasado empieza a suceder. Es un libro sobre la fragilidad de la memoria y de nuestras propias identidades. Es fácil crear memorias falsas. ¿Cuánto de nuestra identidad no es auténtica? Esta novela también tiene que ver con la anterior, porque al mismo tiempo que discute la identidad angoleña, tiene toda una serie de historias de personas que cambian de identidad. Algunos que quieren ser olvidados y otros que fueron olvidados como la protagonista.

CL: Usted mencionó alguna vez que no es lo mismo escribir en Río, Portugal o Berlín. Se refirió en ese momento a Barroco tropical, otra novela suya, y mencionó que era un libro sombrío porque lo terminó en Amsterdam. Dijo que escribía para acallar los ruidos de la calle. Sabiendo que usted viaja por todo el mundo, ¿qué lugares recorrió cuando estaba escribiendo Teoría General del Olvido y qué estrategias utilizó para generar la luz que recorre toda la novela? Hay un trabajo con la luz muy interesante, muy poético que recorre toda la novela. Da la impresión de que el cielo de África está allí. ¿Dónde la escribió?

EA: Creo que cuando trabajás, escribís, el medioambiente influye en lo que escribís. Entonces, escribir en Berlín puede ser diferente a escribir en Luanda. La novela captura lo que está a mi alrededor. Y sí, quizás la luz también. Cuando escribí Barroco Tropical me sentía como el personaje de esta novela, escribiendo contra el ruido, porque Luanda es una ciudad con mucho ruido. Mi departamento es el de Ludo, la única cosa verdadera de este último libro. Pero concretamente  no me acuerdo dónde lo escribí.

CL: ¿En cuánto lo escribió? ¿Fue rápido?

EA: Me demoré mucho en pensarlo y luego lo escribí rápido. Me llevó años. Esta mujer ha vivido dentro de mí muchos años. Una vez, un director de cine me pidió escribir un guión y me presentó su idea. Le dije que no me gustaba y le conté mi idea de esta mujer que vivía aislada en su casa, en su habitación. A él le gustó y escribí el guión, pero no se pudo hacer. Entonces, años después escribí la novela. Fue mucho más fácil que todas las otras porque durante mucho tiempo había pensado en esto y porque tenía una estructura preexistente.

CL: Esa fue la respuesta de la pregunta siguiente (risas). La historia de Ludovica, ¿es real?

EA: No, no es real. La inventé toda, pero ahora es real.

CL: ¿Existen personajes basados en la vida real en Teoría General del Olvido?

EA: Sí, hay un personaje que es el que me gusta más. Apareció en mi segunda novela, Estación de lluvia. Es una persona importante de la policía política, Monte. También está en una novela que se centra en Brasil, El año en que Zumbí tomó Río de Janeiro, y después volvió a surgir en Las mujeres de mi padre y luego en éste. Acá muere. Está basado en una figura real, un hombre terrible que se llamaba Valle. Murió el día en que presenté por primera vez Estación de lluvia. Murió de esta forma rara, una antena que le cayó en la cabeza. Creo que escribo para intentar entender a estas personas, la maldad. La gente buena no es difícil de comprender; la crueldad, sí. Empecé a escribir para intentar comprender a esta gente.

CL: En una entrevista dijo que no ha logrado comprender nada, ¿sigue aún sin comprender nada?

EA: Sí, continúo escribiendo porque no lo comprendo. Este personaje es muy particular porque es un hombre que hizo crueldades terribles, pero que realizó sus crueldades en nombre de una ideología. Sus propios camaradas, que creían en esta ideología, lo traicionaron, lo abandonaron y todo lo que había hecho, se pregunta por qué, para qué hizo todo eso. Fue un hombre que fue traicionado también.

CL: ¿Hay algo de Agualusa en algunos personajes?

EA: No lo sé, lo hay en todos con certeza. Cuando escribís siempre colocás algo de vos. En todos los personajes hay algo de uno.

CL: Relacionado con Monte, este personaje que obra convencido y luego se siente traicionado, y teniendo en cuenta el título, nos pareció que no hay un sentido muy profundo de venganza en los personajes, a pesar de los daños que comete Monte. ¿La falta de deseo de venganza se consigue olvidando o es por misericordia?

EA: Tienen razón, no hay un espíritu vengativo en el libro. Excepto Monte, todos los otros personajes tienen una segunda oportunidad y la aprovechan. A mí me interesó esto. Para mí es un libro sobre el miedo del Otro, la xenofobia y el absurdo de esto. Entonces, hay personajes como el mercenario portugués (que es un hombre terrible también) que es fusilado, pero sobrevive. Y cuando sobrevive, vuelve a nacer. Este es el caso más extremo, porque cambia de piel y así se salva. Se salva cuando se transforma en el Otro. Este proceso de transformación le permite salvarse y es lo mismo que ocurre al personaje central, a Ludo. Se salva cuando comprende que el Otro es el mismo, y cuando se entrega al destino del Otro. Solamente Monte no se salva. Este es un país que ha vivido tanta crueldad como Angola, que la crueldad se multiplica, es como un eco, no para nunca. Alguien tiene que frenar la intensidad, porque si no, una crueldad llama a la otra. Tiene que haber alguien que tenga el coraje de no continuar la crueldad, de dar la mano, extender la otra fase. La historia de Angola es la historia de la crueldad. Empezó antes de los portugueses y luego siguió y es cada vez peor.  Es el eco de la crueldad del pasado. Cosas que se hacen hoy tienen que ver con lo que se hacía en el siglo XIX. Uno consigue entender esto y es una posibilidad de perdón.

CL: Usted escribe “La maldad debe descansar”, la necesidad del perdón para poder seguir.

EA: No por casualidad es un niño el que salva a la protagonista, el que le da la mano, el que rompe el muro.

CL: Una de las actitudes que más nos ha llamado la atención es el aspecto de solidaridad que tiene tu pueblo, que se ve reflejado en personas que uno no la esperaba, que dan todo. A mí me llenó de mucha luz. La pregunta es: ¿es una característica social de tu pueblo?

EA: Sí. Nunca me gusta generalizar, decir los angleños son esto, aquello. Pero creo que la generosidad es una cosa que se encuentra en Angola. También la facultad de la alegría. La gente en circunstancias terribles está bromeando, haciendo chistes. Son alegres. Ves más alegría en un país como Angola que tiene tantas dificultades que en un país como Portugal.

CL: La protagonista, Ludo, es una mujer que transita su femineidad en forma trágica: es violada, entrega a su hija, canta una canción de cuna para el hombre que acaba de matar y la escena de la muerte del fantasma cuando la leí, sentí que reflejaba un aborto, ¿es así?.

EA: No pensé en eso. Vengo a estos lugares y me explican mi propio libro (risas).

CL: El tema que cruza todo el festival es el cuerpo. ¿Existe una relación entre ese cuerpo ficcional que construiste (si bien dijiste que Ludo estuvo encerrada en vos por mucho tiempo, fíjate la metáfora) y el cuerpo social real de Angola? A partir de los sufrimientos que Ludo transita y la posibilidad de ser rescatada por un niño.

EA: Eso sí. Ludo se aísla y, al mismo tiempo, con los años empieza a quedarse más y más aislada. Primero, porque tiene una biblioteca muy muy grande. Cada libro es como una ventana, una posibilidad de fuga que le permite huir a otros mundos. En un momento, tiene que quemar cosas para poder sobrevivir y al último quema su biblioteca. Entonces quema todas sus posibilidades de huir. Y después va perdiendo la vista, se va quedando ciega, con más dificultades de moverse, entonces se va quedando prisionera de ese propio cuerpo. El fin del libro es un niño que la salva de todo esto. Es el individuo que la salva.

CL: En relación a los espacios justamente hay un capítulo que se llama la “Antena rebelde” y dice “Las nubes cercaban la ciudad como aguas vivas. Para Ludo el afuera es asfixia y el adentro es el mundo”. En esta relación, si siempre el afuera es caótico, leí La vida en el cielo, dice “Yo era libre allá en la Tierra, podía ir donde quisiera. Aquí en el Cielo, ricos y pobres, somos todos prisioneros”. Ese manejo del espacio, ¿el afuera siempre es caótico?

EA: Para Ludo el afuera siempre es caótico. Ella veía monstruos, peligro en las cosas más sencillas. El otro libro es distinto. Lo escribí con mis hijos, para mis hijos. Es para un público más joven. Mi editor portugués no estuvo de acuerdo en colocar en la tapa que es para un público más joven. Me divertí mucho escribiendo ese libro. Lo escribí después de Ludo, así que fue como vacaciones, una liberación.

CL: Encontramos que la novela es sumamente poética. Sobre todo en los fragmentos de los cuadernos de Ludo. Usted pidió colaboración a una poeta brasileña para la escritura de los haikus y del exorcismo, ¿a qué se debió eso?

EA: Fue muy simple. Conocí a esta poeta que sólo escribe haikus y me gustó mucho. Ludo  escribe en las paredes de su departamento y al pasar de los años no le quedan más paredes, entonces va cortando los adjetivos, los va haciendo más pequeños, compactos, entonces hacía sentido que escribiese haikus e invité a esta poeta a escribir como si fuera el personaje porque me interesaba esta forma específica. Y creo que funcionó.

CL: Sobre el título de la novela, yo lo tomé como una crítica social a la capacidad que tienen los pueblos de repetir la Historia, los errores. ¿Qué es lo que generalmente olvidamos los individuos y los pueblos? ¿Qué es ese general olvido?

EA: El título tiene que ver con una discusión que hay en todo el libro sobre la mejor manera de solucionar este rencor histórico, este ciclo de odio del que hablamos antes. Si lo debés hacer olvidando o si, por el contrario, discutiendo, llorando junto con el otro y entonces sí, poder olvidar y recuperar. Es bastante difícil. Esta es la discusión entre Ludo y Jeremías.

CL: El libro pareciera esperanzador, ¿esa es su visión?

EA: Espero que sí. Los angoleños todavía tienen esperanza y nos dan esperanza. Durante un tiempo fue periodista de guerra y un día fui a visitar mi ciudad de origen y estaba completamente destruida porque había sido bombardeada durante 55 días consecutivos por la aviación gubernamental. Pero me hablaron de un hombre que era jardinero en un invernadero, un lugar muy bonito, precioso. Durante el bombardeo trabajó todo el tiempo. Entonces, lo busqué y le pregunté por qué arriesgaba su vida. Y me dijo: “Era necesario que alguien viniera a cuidar las rosas”. Cuando tenés gente como esa, no tenés derecho a desanimarte, a no tener esperanza.

CL: La novela tiene muchos hilos narrativos y nos preguntamos s si usted creía que la novela pierde fuerza si alguno de esas tramas queda sin resolver. Tuvimos una discusión acerca de la paloma.

EA: No era necesario que todo cerrara. Pero a mí me gusta. Lo bueno de escribir es que yo no sé cómo va a terminar. Escribo porque quiero saber cómo va a terminar la novela. Lo mejor es que cuando estoy llegando al fin las historias se empiezan a ligar, a cruzar. Y de pronto te das cuenta de que lo estuviste trabajando todo este tiempo. Esto es lo más extraordinario, porque no sé qué va a pasar. Es maravilloso para mí como escritor ver cómo eso se va ligando. Los norteamericanos, los alemanes, los ingleses son más “racionales” y para ellos no hay muchas coincidencias, pero la vida está llena de coincidencias. Me han pasado cosas que un lector no las creería.

CL: Como grupo en la lectura percibimos el relato como un gran rompecabezas, ¿esa forma fue determinada por el contenido?

EA: En todas las novelas cuando empiezo a escribir no sé mucho de las formas, pero voy descubriéndolo poco a poco. No la pienso previamente, la voy encontrando. Mi problema es el exceso de todo. Cuando empiezo a escribir, todo el tiempo tengo que acortar. Pero la realidad angoleña es excesiva. Todo es demasiado: la luz, los colores, los sentimientos. A veces, tenés que recortar un poco, crear una estructura donde tenés toda esta gente.

CL: ¿Cuál es la situación de la literatura angoleña hoy? ¿Tus lectores están mayoritariamente en Angola o afuera?

EA: La literatura puede ir mejor en la medida en que tengamos más escritores y lectores. Para tener escritores tenés que formar miles y miles de lectores. Para esto hay que invertir en educación, en cultura. En Angola, desgraciadamente, el gobierno sigue invirtiendo más en las fuerzas armadas que en la educación. Es un país que tiene una gran potencialidad, porque tiene historias de la gente y toda una cultura de contar historias, de la oralidad. Es muy vivo. Salís a la calle y hablás con quien sea y tiene una historia increíble para contar. Este mundo mágico es parte del cotidiano de la gente de Angola. Pienso que mis libros son muy flacos confrontados con la realidad. Ahora no hay corrientes literarias, hay gente trabajando de forma muy diversa. Todos los escritores africanos tenemos más lectores afuera que adentro. Eso hace que un escritor africano sea al mismo tiempo un traductor, un intérprete, porque tenemos que traducir las tradiciones, la realidad para otras culturas y esto puede ser muy positivo. Tenemos que encontrar un medio de hacer esto, puede hacer que la gente se interese por la literatura africana. Hay gente que es muy joven, que tiene un trabajo muy interesante y se explica por este esfuerzo de traducir para un público de otras realidades.

CL: La variación de idiomas también

El portugués coexiste en Angola con otros idiomas y va recibiendo de ellos, se va enriqueciendo. Tiene que dialogar con los otros todo el tiempo y toma de los otros, incluso una manera de pensar diferente, otra racionalidad.

CL:  Más allá de la historia y los personajes y el lector hipotético, en el acto íntimo de la escritura, ¿para quién escribe usted?

En primer lugar para uno mismo, porque le gusta, por pasión. Escribo por necesidad. Pero también a uno le gustaría que lo leyera alguien. Me gustaría que en Angola les gustase lo que estoy escribiendo, pero lo principal es escribir con pasión, con verdad. Si lo hacés, mismo si el libro no va bien o a la crítica no le gusta, a vos te ha gustado.

CL: Somos un Círculo de Lectores, ¿qué nos recomienda como próxima lectura?

EA: Les recomendaría otro escritor angoleño. Mia Couto es mi mejor amiga y estuvo aquí.  Es mi hermana mayor.

Luego se abrieron las preguntas al público y esto fue lo que surgió: 

Público: Se ha catalogado su obra como cruza de Coetzee con Gabriel García Marquez, ¿los leyó?

EA: Es como cruzar una jirafa con un insecto. Pero tiene algún sentido porque me gusta la simplicidad, la sencillez, la dureza y al mismo tiempo Márquez estuvo en Angola en el ’76 para escribir sobre la presencia cubana y escribió un libro divertidísimo, Operación Carlota. García Marquez dice que la visita dividió su vida y comprendió que mucho del realismo mágico viene de África, de Angola en particular.

Público: También hay mucho de las creencias populares en sus libros

EA: A mí me interesa la presencia del absurdo. Borges me gusta mucho. El vendedor de pasados es un homenaje a Borges, que es el narrador del libro. Los escritores latinoamericanos fueron muy importantes para mi formación. Cortázar es más africano que Borges.

Público: El vendedor de pasados incluye aspectos sociales y políticos. El tema de los albinos, ¿es a propósito?

EA: En todos mis libros hay personajes que sufren persecuciones, por sus características físicas, por cuestiones mágicas. No tanto en Angola, pero en Congo sí hay una persecución a los albinos. Cuando lo elegí como personaje tenía más que ver con esto que con algún tipo de metáfora.

Público: Lo que dijo de la memoria tiene que ver con la construcción que los Estados hacen de sus pasados

EA: Tiene que ver completamente. En Angola hay esa necesidad mayor. Es un país que fue socialista durante muchos años y la misma gente que lo construyó ahora es capitalista, no hay continuidad en el poder. Quedaron muchos ricos. ¿cómo podía ser si era un país socialisa y partían todos de lo mismo? Entonces, hay más necesidad de alguien que cree pasado.

Clubes de Lectura 2017: Encuentros todo el año

enero 15, 2017

Club de Lectura | Filba | Comments (0)

Filba quiere extender la experiencia de los Clubes del Lectura del festival internacional, convirtiéndolos en un ciclo que dure todo el año y, a la vez, vaya visitando distintas librerías. Si sos parte de un grupo que se reúne a leer y tenés ganas de compartir un encuentro con alguno de los autores que participan de los distintos festivales organizados por Filba, no dejes de mandarnos tu postulación.

Filba 2016 - 02-10 Foto- Rodrigo Ruiz Ciancia-5491

Los Clubes de Lectura son lugares de encuentro e intercambio, que reivindican la tradición de leer en compañía. Estos grupos suelen estar al margen de la academia y de la crítica formal. María De Souza, una de las integrantes del Club de Lectura Juanele que entrevistó a Eduardo Agualusa en el Filba Internacional 2016, dijo sobre el acto de leer en grupo: “Pienso que los encuentros amplían la comprensión de una novela en cuanto se suman diferentes interpretaciones, que al ser analizadas en conjunto y a veces comparadas con las propias, pueden modificar y enriquecer la lectura de esos textos.” Queremos escuchar sus historias, sus experiencias, sus lecturas y sus preguntas. Y proponerles que sean ustedes quienes conversen e intercambien ideas con algunos de los escritores invitados a los festivales. Haremos varios encuentros a lo largo del año, en distintas librerías de la ciudad. Si formas parte de un Club de Lectura, te esperamos.

¿Cómo participar?

Completá el siguiente formulario.

El primer Club de Lectura seleccionado participará de un encuentro el próximo 22 de marzo, conduciendo una entrevista abierta a uno de los autores del próximo Filba Nacional propuesto por Fundación Filba.

Para ello, sus miembros leerán previamente la obra del autor asignado y prepararán preguntas e ideas para un panel. Por su parte, Filba invitará al autor, coordinará con una librería de CABA a designar, entregará una guía de trabajo y dispondrá de un moderador para la actividad.

La convocatoria estará abierta hasta el 20 de febrero.

Biblioteca Popular Por caminos de libros

enero 13, 2017

Filbita 2016, Textos | Filba | Comments (0)

*Texto leído en el Panel “La literatura, hogar sin fronteras” del Encuentro Docente en el Filbita 2016.

Por María Inés Gómez Gallo

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La biblioteca Por caminos de libros está situada en un barrio nacido de un desplazamiento: el barrio Ramón Carrillo fue creado para dar vivienda a las familias que ocupaban el Albergue Warnes. Aquel edificio pensado para ser un hospital de pediatría y que, proscripto el peronismo que lo proyectó, quedó inconcluso, fue ocupado con el tiempo por más de dos mil personas y terminó siendo implosionado en 1990. Podría decirse que es una migración poco significativa en distancias: de un barrio a otro de la misma ciudad. Pero si ya “ser del Warnes” era una carta de presentación compleja en Paternal, la resistencia de los vecinos de Soldati a recibirlos en su territorio, marcó también un comienzo difícil.

Leé el texto completo acá.

 

 

Concurso “Lecturas de Verano”

enero 6, 2017

Concursos | Filba | Comments (0)

Llegan las vacaciones y con ellas, ¡mucho tiempo para leer! Si sos de los que durante el verano aprovecha para ponerse al día con la lectura, si llevás los libros a la playa, la montaña o la plaza, si aprovechás el calorcito para tirarte abajo del ventilador a disfrutar de leer, ¡participá de este concurso!

Podés ganar una de las tres bolsas de Libros de Verano, seleccionados especialmente por Filba.

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¿Cómo participar?

Subí la foto del libro que estás leyendo, en situación de vacaciones, a Instagram con el hashtag #LecturasdeVerano y mencioná a Fundación Filba (@fundacionfilba). Si no sos follower, seguinos y participá por una bolsa repleta de libros para seguir disfrutando de la lectura.

Tenés tiempo hasta el 30 de enero. ¡No te lo pierdas!

Bases y Condiciones acá