Filba Blog

Jugar de nuevo

noviembre 30, 2015

Filba Internacional 2015 | Filba | Comments (0)

Luego de Philippe Lechermeier y de Inés Garland, llega el turno de Márgara Averbach, otra de las autoras que leyó durante #Filbita2015.

Espacio Cultural del Sur VIERNES - Foto- Rodrigo Ruiz Ciancia-30

Por Márgara Averbach.

Mamá me contó que la palabra “jugar” fue la primera que dije, algo así como “uga”. Me llama la atención que fuera el verbo “jugar” y no el sustantivo. Porque la verdad es que “juego” nunca fue una de mis palabras favoritas. Y por eso, cuando me hablaron de esta charla, me preocupé un poco. Pero por suerte, escribir obliga a pensar (a mí, por lo menos). Y, ¿la verdad?, no falla nunca: acabo de sentarme a escribir sobre “juegos” y ya entendí. Iba a empezar por “A mí, no me gustaban los juegos” pero no sería cierto.
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Algo hay que hacer para salir volando

noviembre 26, 2015

Filbita 2015 | Filba | Comments (0)

“Las imágenes que las lecturas de mi infancia y mi adolescencia crearon en mi mente siguen intactas. Ahora para estar en la vida y golpearme menos limité mis fantasías, y me tengo las riendas cortas a la hora de imaginar desenlaces para mí”.

Por Inés Garland.

Espacio Cultural del Sur VIERNES - Foto- Rodrigo Ruiz Ciancia-38

En uno de los primeros libros que leí había una imagen que fue generadora de fantasías hasta el día de hoy.

Perseo, con túnica corta, peto de metal, casco, alitas en las sandalias y la espada en alto rescataba a una chica encadenada a una roca, vestida con lo que se parecía a un camisón un poco translúcido. La roca colgaba sobre un precipicio, y por el mar allá abajo avanzaba un monstruo horrendo. Muchos de los juegos de mi infancia repetían esta escena. Las rocas de la playa en vacaciones no quedaban siempre en lo alto de un acantilado, pero servían igual. La escollera de Mar del Plata fue perfecta. Hubo variantes. Rescates a caballo, en bote y nadando en una intromisión más tardía de las imágenes que despertó la lectura de Tarzán.
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Infancia minúscula

noviembre 24, 2015

Filbita 2015 | Filba | Comments (0)

Compartimos el texto que el autor francés leyó durante una de las mesas del último Filbita.

Por Philippe Lechermeier

Espacio Cultural del Sur VIERNES - Foto- Rodrigo Ruiz Ciancia-37
Cuando era niño, pasaba los veranos en lo de mi abuela.

Detrás de la pequeña casa donde ella vivía, había un jardincito, mitad huerta, mitad jardín. Me gustaban los senderos mal delineados, las plantas olvidadas, las raíces que brotaban de la nada y desordenaban el suelo, las malas hierbas.

Me gustaba ese lugar minúsculo e inmenso a la vez, pegado a esa casa de cuento de hadas y rodeado por los árboles del huerto de al lado.

Me gustaba a tal punto que pasaba allí la mayor parte del día.

Yo tenía un carácter más bien contemplativo, por lo que una de mis ocupaciones preferidas consistía en observar insectos. Los había por todas partes, que volaban, zumbaban, reptaban, cavaban, removían, horadaban, murmuraban, y ese bullicio incesante, esa abundancia inagotable me producía una especie de placidez.
En mis largos períodos de observación, por mucho tiempo las hormigas fueron mis predilectas. Conocía cada especie, cada variedad, cada nido. Sabía cómo se desplazaban, qué caminos tomaban, qué territorios se disputaban. Por eso, apenas salía el sol y vaciaba mi tazón de leche, corría a su encuentro.
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